Boca en la tierra
Son grandiosos, tienen talento, y lo demuestran en cada actuación. Con solo un largo a cuestas, pero mucha carretera detrás, los Vetusta Morla se presentaron en un Lowcost Festival (Alicante) necesitado de un estandarte.
Tras la fallida actuación de Juliette Lewis (que le debió gustar a alguien, pero que para mí y otra mucha gente supuso un bajón casi irrecuperable...), y a una hora poco habitual para un concierto (casi las 3h30) empezaron a rasgar las notas del bajo de su Autocrítica.
Decía antes que el jueves Bruce Springsteen inaguró mi lista de 3 veces. Le ha costado másd e 30 años de carrera. A estos pequeños, quizás no tanto, genios les ha costado menos de un año. Y creo que podría haberlos ido escuchando cada una de las noches. Seguro que son ellos los que inagura la lista de 4 veces.
Casi hora y media de rock desbocado, de poesía limpia, de emociones tangibles, intangibles. Sin necesidad de tomar ni una copa en esos 90 minutos para combatir el calor. Solo la voz de Pucho y las guitarras, bajo y genial percusión pudieron mantener a un público entregado, ahora sí.
Y desgajar, una a una (a excepción del Pequeño Desastre Animal) las canciones de su I-M-P-R-E-S-I-O-N-A-N-T-E álbum debut (a mi gusto, el mejor disco español de la década) Un día en el mundo (2008). A destacar el Copenhague (demasiados recuerdos), el Salvese Quien Pueda (simplemente, imclreible), las fantásticas percusiones, tonel de metal incluido en La cuadratura del círculo y, como no, esta preciosidad de canción nueva que es Boca en la Tierra.
Y en mitad del relámpago llegó el mal de altura
fuimos sed en el aire pero boca en la tierra.
Ay, ese aire, de esas nubes, ya no sé si pasajeras. Que en algún momento nos dieron sed. Pero que no llegó a la Tierra. Allí sigo, cual Iglús sin primavera, perdido.
Versión en acústico en radio 3
En directo, Alicante, Lowcost Festival, 01/08/2009
Nos dejaron las balas
y un enjambre de abejas
ése fue su tesoro y una noche oxidada.
Nos alzaron en brazos
descubrimos planetas
nos creímos tan fuertes como héroes de guerra.
Y en mitad del relámpago llegó el mal de altura
fuimos sed en el aire pero boca en la tierra.
Ahora alumbras las horas
con guiños que se escapan
cubriendo el recuerdo con bandejas de plata.
Y nos echamos tanto de menos
que nos da por despegar
en avenidas de pegamento, clavados por las rodillas.
Y en mitad del relámpago llegó el mal de altura
fuimos sed en el aire pero boca en la tierra.
La antena está abierta esperando una señal
la señal que no llega a esta sala de espera es una eternidad.
Y el tesoro perfecto lo cubrió la tormenta
con aviones cruzándose en la noche más negra.
Y en mitad del relámpago llegó el mal de altura
fuimos sed en el aire pero boca en la tierra.



