Copenhague
Efemérides. Me acechan constantemente. Inconscientemente parece, aunque lo cierto es que bueno o malos momentos, la soledad tiende a acentuar lo recuerdos más sonados. Más reñidos, más sentidos.
La madrugada del 26 de agosto de 2007 soñaba que circulaba en mi coche y atravesaba un accidente en la autopista. Cual espectador que pasa a cámara lenta entre una película ajena. El 26 de agosto de 2008 no lo soñaba, lo vivía en mi carnes. Era yo el estrellado, un año después, caprichos del destino. Quizás haya alguien en algún lugar que soñaba mi accidente...Todo pasa en un día en el Mundo.
Una semana antes, el 19 de agosto de 2008, sonaba en el cargador de mi coche (dieron varias vueltas) el primero de los CDs que había cargado. El Un día en el Mundo (2008) de los Vetusta Morla. Las canciones siguen una línea continuista. Cargado de emociones. Varias son las canciones que me llegan, pero es la pista 4 la que me vuelve a las efemérides. Sí, esas de la soledad. La canción, Copenhague.
Un año antes, el 19 de agosto de 2007, estaba llegando a Copenhague, de la mano de muchas de las cosas que hoy ya no tengo. Ella. El coche. La ilusión. Un año de efemérides malditas. Doce meses para ir perdiendo poco a poco aquello que te mantuvo vivo.
Dejarse llevar suena demasiado bien. Jugar al azar,
nunca saber dónde puedes terminar...o empezar.
No quiero más efemérides.
En los conciertos de Radio 3
En acústico, en la FNAC de Callao (Madrid)
El corría, nunca le enseñaron a andar,
se fue tras luces pálidas.
Ella huía de espejismos y horas de más.
Aeropuertos. Unos vienen, otros se van,
igual que Alicia sin ciudad.
El valor para marcharse,
el miedo a llegar.
Llueve en el canal, la corriente enseña
el camino hacia el mar.
Todos duermen ya.
Dejarse llevar suena demasiado bien.
Jugar al azar,
nunca saber dónde puedes terminar...
o empezar.
Un instante mientras los turistas se van.
Un tren de madrugada
consiguió trazar
la frontera entre siempre o jamás.
Llueve en el canal, la corriente enseña
el camino hacia el mar.
Todos duermen ya.
Dejarse llevar suena demasiado bien.
Jugar al azar,
nunca saber dónde puedes terminar...
o empezar.
Ella duerme tras el vendaval.
No se quitó la ropa.
Sueña con despertar
en otro tiempo y en otra ciudad.
Dejarse llevar suena demasiado bien.
Jugar al azar,
nunca saber dónde puedes terminar...
o empezar.




Comentarios sobre Copenhague
Gran canción! Me encanta tu blog,sigue así! Saludos!
Gracias Nadiuska!
Espero poder volver poco a poco a retomar el ritmo del blog, y que puedas seguir leyéndolo.
Saludos,