Morir de celos
Padezco el síndrome del hombre vulgar, nunca consigo lo que quiero.
La voz en desafino manipula todo el disco. Bueno, manipula y absorbe. No es hasta al cabo de un rato que caes en la atención del organillo estilo PT-20 que pondera las canciones.
Suena raro. Las canciones, rotas. Las melodías, insidiosas pero pegadizas. Las letras, puñaladas de desamor. De amor. Lirismo en forma de falsete profesional.
Sé que carezco de personalidad, no valoro lo que tengo.
Heme aquí, dando vueltas al disco Ortopedias bonitas (2007) de Manos de Topo. Descrifrando frases dañinas entre los mensajes cifrados, quizás no tanto, del álbum. Buscando encontrar en la personalidad del cantante mi propio talento perdido.
Morir de celos es algo que hace tiempo no entra en mis planes.
O quizás si. Demasiado. Planificado o no, me acechan.
Genial, aunque raro, este debut. Para mañana, dejaremos el segundo. Disco, claro, de Manos de Topo. El primero era mejor (2009). Esperemos se equivoquen.
Fotomontaje de la versión del disco
En directo, definitivamente el desafino suena igual...
En acústico en Barcleona, 2008
Morir de celos es algo que hace tiempo no entra en mis planes.
Echo de menos practicar tantas posturas elegantes.
Sé que hay un hombre que te toca y que no lleva guantes,
te ata a la cama con hilo dental.
Interesante, conmigo siempre te haces la interesante.
Lo triste es que funciona, consigues excitarme,
pornografía barata es la oferta de este mes.
Padezco el síndrome del hombre vulgar,
nunca consigo lo que quiero.
Todos los martes, siempre consigues quien te compre collares.
De las que piensan, que es mejor cerrar con llave la despensa.
Últimamente estoy volviendo a pasar algo de hambre,
aún soy un lactante y me tienes que cuidar.
Sigues callada, te has prometido no hablar entre semana,
tu familia te apoya, cinco días no son nada,
con tal de que consigas romperme el corazón
Sé que carezco de personalidad,
no valoro lo que tengo.



