Omega
Recupero sospechosamente los sueños perdidos. Sueño que me compro un coche nuevo. Bueno, no un coche nuevo, sino un nuevo coche. Viejo. Pero, ojo, no cualquier coche, sino todo un descapotable, estilo americano, rosa. Muy ancho. No lo identifico de mi sueño, pero bien podría ser un cadillac como el de Pink Flamingos (que tras preguntar al señor Google, no resulta ser ni descapotable ni rosa, pero sí cadillac). Cosas de los sueños.
Recuperada la conciencia, a media tarde busco mi momento de distracción laboral y me pongo el tema Omega, de Morente y Lagartija Nick. Por momentos sueño que voy a los mandos de mi coche (que no es un Cadillac, por cierto) y encaro alguna carretera con destino muy lejano. Es mi tótem de inicio de una larga ruta en coche. Omega, 10 minutos. Posiblemente unos de los 10 minutos más intensos que se han escrito en la música actual. Claro, que además, no solo es música, es poesía, es emoción, adrenalina. Delirio. Sueño que viajo, pero no viajo.
El disco, como decirlo, de Enrique Morente, en colaboración con Lagartija Nick es algo más que una fusión de flamenco y rock. Es un todo. Es una recreación de la obra Poeta en Nueva York de Lorca. Pero no es sólo eso, trazas de otros tres temas de Leonard Cohen completan el espejismo de la magia. Magia que discurre por toda la obra. La apertura, basada en el "Poema para los muertos" de Lorca, es simplemente, única.
Los gritos, vísceras fluyen poesías de sangre amarilla al ritmo de las guitarras y palmas flamencas. La tensión domina el ambiente, los platos de la batería se cuelan por las rendijas de un cerebro concentrado, para un final épico en crescendo de guitarreo eléctrico y poderosa batería a todo trapo. Inmenso.
Inmenso. No solloces, silencio, que no nos sientan, que no nos sientan.
Siento ganas de coger el coche y buscar la carretera prometida que recobre definitivamente esos sueños, que se asoman de nuevo a mi mente. Dejar atrás la ciudad. Dejar atrás el tedio. Por el camino, que vengan kilómetros, los que sean, yo los devoraré a golpe de música y autoridad para conmigo. Vivir en un sueño. Me gusta. Me gusta. Me gusta. Me despierto.
Versión original
En directo, no se escucha muy bien pero hace una idea de la majestuosidad del show
Como la noche es interminable
cuando se apoya en los enfermos.
Y hay barcos que buscan ser mirados
para poder hundirse tranquilos,
para poder hundirse tranquilos,
para poder hundirse tranquilos.
Si cada aldea tuviera una sirena
mi corazón tendría la forma de un zapato
No solloces, silencio,
que no nos sientan, que no nos sientan.
Tengo un guante de mercurio
y otro de seda, y otro de seda.
Se cayeron las estatuas
al abrirse la gran puerta.
Yo me cortaré la mano, me cortaré la mano derecha.
Tengo un guante de mercurio,
de mercurio y otro de seda.
Se cayeron las estatuas
al abrirse la gran puerta,
al abrirse la gran puerta.
Aqueos los golpes,
aqueos por Dios,
que se le arrancan las alas,
que se le arrancan las alas,
de fatiga, las alas,
las alas a mi corazón.
Como doblaron las campanas ...
No solloces, silencio,
que no nos sientan, que no nos sientan.
Tengo un guante de mercurio
y otro de seda, y otro de seda.
Se cayeron las estatuas
al abrirse la gran puerta.
¡Las hierbas!
¡Las hierbas!
Tú vienes vendiendo flores,
tú vienes vendiendo flores,
las tuyas son amarillas,
las mías de tos colores.
Tú vienes vendiendo flores,
tú vienes vendiendo flores,
las tuyas son amarillas,
las mías de tos colores.
No solloces, silencio,
silencio que no nos sientan.
Se cayeron las estatuas
al abrirse la gran puerta.
No solloces, silencio,
silencio que no nos sientan.
Se cayeron las estatuas
al abrirse la gran puerta.
No solloces, silencio,
silencio que no nos sientan.
Se cayeron las estatuas
al abrirse la gran puerta.



