La tarde viajera
Más de seis años depués de ver a Poncho K en la sala Salamandra de l'Hospitalet ayer volvía a romper mi entrada para entrar a un nuevo concierto. En la nueva sala Salamandra.
Misma calle, distinta sala. Sala 2 de siempre, sala 1 nueva. Mismo modelo de coche, Ibiza, negro viejo entonces, verde viejo ahora. Distinta gente. Similar ilusión.
Sale este sevillano de difícil calificación y la lía. Acompañado de unos músicos a los que se les veía sobrados en el escenario (el bajista era buenísimo) demolió durante hora y tres cuartos el repertorio casi entero de su primer y cuarto disco, con algunas pinceladas de los otros dos...
Bocetos de poesía hechos canción. Notas y rasgueos de sentimientos acompañados de palabras. Tiene talento y carisma para haber llegado más lejos, pero ésta es de las veces que se agradece poder disfrutar de un concierto genial en una sala pequeña y cercana.
A mitad de concierto, se tocan este temazo en acústico. Posiblemente el momento del concierto, a llevarme a un sueño viajero, evocando seis años y medio de tiempo entre lo dos conciertos. De muchos momentos...
no le perdono a los días que amanezcan tan temprano para dejarme en mitad de los sueños
Sueños rotos tantas veces. Sueños extraños. Sueños dulces. Sueños.
Y despertar, jeje, casi de golpe, para asistir al momento freak en el que salió Manolo Kabezabolo a tocar el Breaking the low de los Judas Priest en versión propia... Vendémelo
Grande Poncho, gracias por habernos dado otra concierto memorable...hasta el próximo...
Con el negro espeso
y el veneno que me dejó hasta el recuerdo
por dientes calculo unos cuantos azotes con la plama en el cachete de mi opinión que por declararme zurdo alguna hostia me comí también entonces...
no cambiaré mi destino y mi voz por lenguas barbas
yo no perdono a la tarde viajera para siempre
no le perdono a los días que amanezcan tan temprano para dejarme en mitad de los sueños
yo no perdono a la tarde viajera su chubasquero de otoño
no le perdono a la risa su llanto despues de su risa
ni a la tempestad la calma ni a la calma que se aburra
el zaguan de tu miseria se ha cerrado en huelga de hambre
y eso que el hambre se olvida de la lepra en Nicaragua
de recreos sin merienda
de veranear en Cádiz
de lucir body en Tarifa
de pellizcarte la cara
de comerse hasta los buitres
no cambiaré mi destino
ni mi voz por lenguas barbas yo no perdono a la tarde viajera para siempre
no le perdono a los días que amanezcan tan temprano para dejarme en mitad de los sueños
yo no perdono a la tarde viajera su chubasquero de otoño
no le perdono a la risa su llanto despues de su risa
ni a la tempestad la calma ni a la calma que se aburra
no cambiaré mi destino ni mi voz por lenguas barbas
Yo no perdono a la tarde viajera para siempre...



